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Un aire negro

El carbono negro, el ozono troposférico, el metano y los hidrofluorocarbonos conforman los contaminantes climáticos de vida corta, que se pueden combatir con políticas públicas.

En Bogotá se respira un aire peligroso. Según reciente informe de la OMS, la medida de PM10, que pasó de 77 a 48 entre el 2008 y el 2012, está aún lejos de ser saludable. Debería estar por debajo de 20. PM10 significa partículas menores de 10 micras. La misma OMS reveló que, durante el 2012, murieron 7 millones de personas en todo el mundo a consecuencia de la contaminación atmosférica. Lo peor es el carbono negro que a diario se nos administra en partículas mucho más pequeñas (menos de 2,15 micras, PM2,5). En Bogotá están en 27 y deberían estar por debajo de 10.

¿Y qué es el carbono negro? Un peligroso coctel compuesto de hollín, que proviene, principalmente, de los vehículos viejos, que tienen una combustión incompleta.

La humanidad recuerda el desastre de diciembre de 1952 en Londres, cuando murieron casi 12.000 personas. Entonces se habló de ‘la gran niebla’. Hoy se cree que lo que allí sucedió fue la primera alerta de carbono negro, a la que no se le puso la atención adecuada.

Actualmente, los métodos de medición del aire han mejorado, así como la gran noticia sobre la recuperación de la capa de ozono y los científicos pueden evaluar mejor la exposición humana a los contaminantes; conocer su incidencia en enfermedades y accidentes cardiovasculares, cardiopatías isquémicas y diferentes tipos de cáncer, amén de lo ya sabido: enfermedades e infecciones respiratorias agudas y neumopatías crónicas.

El ‘Estudio de salud y contaminación del aire en Latinoamérica’ (‘Escala’) investigó las consecuencias de la exposición prolongada al carbono negro en los niños y descubrió un aumento de muertes por problemas respiratorios, accidentes cerebrovasculares y enfermedades pulmonares. No hay datos sobre Bogotá, pero sabemos que en México (DF) se emiten alrededor de 2.000 toneladas cada año, lo cual es 50 por ciento más de lo que había en el aire hace 20 años. El campeón es Lima norte, con 38 PM2,5.

El carbono negro, el ozono troposférico, el metano y los hidrofluorocarbonos conforman los contaminantes climáticos de vida corta, que se pueden combatir con políticas públicas sobre los sistemas de transportes de las grandes ciudades. He aquí entre el 40 y el 45 por ciento del calentamiento. Contra el otro 60 poco se puede hacer localmente. De manera que es una doble oportunidad para la prevención en las ciudades, y se confirma que la lucha contra el cambio climático es, por donde se la mire, una lucha por la vida.
 
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